THE KNICK (Serie de TV) (2014)
La ficción, que
consta por desgracia de sólo 2 temporadas (con un final magistralmente cerrado,
tranquilos), nos traslada al hopital neoyorquino The Knickerbocker en el año
1900. Una época en que los avances médicos se sucedían con rapidez debido a
investigaciones que, en muchas ocasiones, bordeaban los límites de la ética
médica. A raíz de las vivencias de los trabajadores de este hospital se nos
presenta lo mejor y lo peor de la sociedad de esa época, tratando temas tan
diversos como el racismo, las adicciones, la envidia, el machismo, las
enfermedades venéreas o, incluso, el aborto o la eugenesia.
Clive Owen (Hijos
de los hombres, Plan Oculto, Sin City) interpreta
magistralmente al atormentado cirujano John W. Thackery, adicto a la cocaína y
una de las mentes más brillantes de la época para resolver problemas
quirúrgicos hasta entonces sin solución. Le acompaña el recién llegado Algernon
Edwards (André Holland), una mente tan brillante como la de Thackery si no más,
pero con un problema para la sociedad de la época: es negro. Esto provoca que
sea constantemente vejado y menospreciado por sus compañeros blancos, algunos
menos hábiles quirúrgicamente pero que se creen superiores al recién llegado
por el mero hecho de su color de piel. Todos los secundarios están espléndidos
en su papel, con unos personajes detallados y con matices que se van
desarrollando lentamente. Poco a poco vamos conociendo sus motivaciones y anhelos,
adoptando una importancia activa en la trama principal o en excelentes tramas
secundarias que en ocasiones hacen que nos olvidemos por momentos de la trama
principal. Actrices como Eve Hewson, Juliet Rylance o Cara Seymour, así como
actores como Jeremy Bobb, Chris Sullivan o Micahel Angarano; dotan a esta serie
de unas interpretaciones de primer nivel en unos personajes fascinantes y
absorbentes.
La dirección de
Steven Soderbergh (curtido en la gran pantalla con películas como Traffic,
Erin Brockovich o la saga Ocean´s) es soberbia, haciendo un uso
magistral de los tiempos y los movimientos de cámara. Parece que no hay ningún
plano dejado al azar, ningún movimiento de cámara que no tenga un sentido en la
escena que nos muestra. Soderbergh usa mucho la cámara al hombro y el plano secuencia, dotando a las intervenciones
quirúrgicas de un realismo pocas veces visto en pantalla pero sin caer en
efectismos. A esto ayuda una cuidadísima ambientación, en la que destacan los
materiales quirúrgicos y procedimientos de principios de siglos, los cuales
vistos hoy en día nos parecen impensables en muchas ocasiones. Tratamientos con
cocaína o heroína, operar sin guantes o salir corriendo del quirófano para
volver minutos después con algún objeto del exterior que no ha sido debidamente
desinfectado ni comprobado.
La banda sonora es
otro de los detalles a tener en cuenta, con unos temas alejados de lo que
esperaríamos en un drama de época (aunque esta serie es mucho más que eso),
pero que consigue engancharte desde el primer momento e introducirte en la
acción que se desarrolla en pantalla con más fuerza que si hubiesen optado por
una banda sonora más convencional. Pero es que no estamos ante una serie
convencional.
Estamos ante una
serie atípica, con un gran cuidado por los detalles y personajes, que nos
transporta a una época no tan alejada como pudiese parecer. Una época muy
diferente en muchos aspectos a la que vivimos hoy en día y, por desgracia, muy
similar en algunos problemas que nos siguen ocupando también en la actualidad.
Un retrato real y crudo sobre los inicios de la llamada medicina moderna
mostrados a través de una serie de personajes con una fuerza y matices pocas
veces vista en pantalla.