La nueva película de Tim Burton no es todo lo grande que
podía haber sido…. entretiene, sí, pero le falta algo… ¡guión! Vayamos por
partes…
La historia parece interesante. En 1776, una bruja (Eva
Green) se enamora de un chico de buena familia, Barnabás Collins (Johnny Depp),
el cual no corresponde su amor. Ésta, despechada, mata a la nueva novia del
joven y le encierra como vampiro en un ataúd para que sufra eternamente su
pérdida. Sin embargo, éste despierta casi 200 años después, en un mundo que le
es ajeno y buscando restaurar el buen nombre de su familia. Tras volver a su
casa, la cual está en un estado deplorable, se cruza de nuevo con la bruja, la
cual es una próspera mujer de negocios muy respetada en el pueblo y que sigue
obsesionada con Barnabás.

De este modo, asistimos a un espectáculo visual muy
espectacular (similar a los que el director, Tim Burton -"Sweeney Tod",
"Eduardo Manostijeras", "Mars Attacks!"-, nos tiene
acostumbrados), con unos planos precisos y una fotografía muy cuidada. El
director sabe jugar muy bien con la iluminación, aprovechando los recursos
narrativos que ésta ofrece (sobre todo en la parte final).
Sin embargo, tal y como hemos apuntado anteriormente, el
guión de la película acaba siendo un lastre para la misma. Tras un comienzo
interesante y divertido, asistimos a una parte central de la película en la que
apenas se desarrolla la historia (y las pocas cosas que pasan y son divertidas,
ya nos las ha mostrado el tráiler, cómo no), que se sostiene por los pelos
gracias al buen hacer de los actores.
Además, el montaje (no sé si será problema de guión o de montaje, pero bueno)
adolece de una brutal falta de ritmo, con escenas que se dilatan en el tiempo
innecesariamente y que no aportan nada a la trama, y otras mucho más
interesantes que se resuelven demasiado rápidamente. Así, asistimos a unos
tiempos muy descompensados, tanto para las acciones como para los personajes
más secundarios (es decir, todos menos Johnny Depp y, si acaso, Eva Green), lo
que provoca que muchos secundarios que podrían haber sido muy interesantes (la
matriarca de la familia -Pfeiffer- o su hija -Chloë Grace Moretz-), tengan unos
personajes apenas dibujados o que, de repente, nos "sorprendan" con
un giro de guión apenas explicado anteriormente en la trama.
De este modo asistimos a una comedia descafeinada, con unos
cuántos golpes muy gamberros y divertidos (el de la "M" es bestial,
ya lo veréis), pero que pierde mucha fuerza por el maldito tráiler que nos muestra,
sin exagerar, como la mitad de ellos, y que nos revienta más de la mitad de la
trama de la película (también sin exagerar un ápice). Esto, unido a un guión bastante endeble y muy
irregular (con un inicio y final bastante interesante pero que sustenta toda su
parte central en unos pocos golpes cómicos, la mayoría de los cuales ya hemos
visto en el tráiler), provoca que una comedia gamberra y atrevida en algunos
momento (y que podía haberse convertido en una buena película) se quede en una
película entretenida, algo predecible y que aprueba por los pelos.